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giovedì, settembre 1, 2011

ESPECIAL: FANGIO, 100 AÑOS

BUENOS AIRES — El arranque en Europa fue con victoria. Juan Manuel Fangio y el equipo argentino pisaron fuerte en el circuito Ospedaletti de San Remo. El Chueco ganó el 3 de abril de 1949 y Benedicto Campos concluyó cuarto.

Luego del debut, el grupo volvió a Galliate, en Italia, donde había establecido su base. De ahí, la delegación partió a Pau. Esa prueba estaba prevista a 110 vueltas, casi 305 kilómetros de recorrido. Fangio tomó la punta en el inicio.

Cuando faltaban pocas vueltas para el final, el Chueco notó que iba quedándose sin aceite. Entonces paró a reponer el lubricante pero sin detener el motor, hasta que un comisario se acercó y lo obligó a que apagara la Maserati.

Cuando la reposición estuvo lista, y ante la falta de un motor para poner en marcha el coche, fue necesario darle manija para que arrancara.

Mientras Fangio esperaba el encendido para volver a la carrera, los mecánicos parecían no tener suficiente fuerza para darle manija a la Maserati. El Chueco saltó desde el habitáculo, empujó al asistente que sostenía la manija y se hizo cargo personalmente del trabajo.

El piloto giró la manivela con todas sus fuerzas hasta que el motor arrancó, justo cuando estaba pasándolo Emmanuel De Graffenried. Fangio lo persiguió y lo superó. Ganó aquella carrera. En la ceremonia de premiación, en lugar del Himno Nacional Argentino sonó una marcha brasileña.

Antes de la primera carrera, Fangio y el equipo se habían puesto en contacto con un vendedor de lubricantes, dueño de una pequeña destilería en Milán. La marca era Lubra. Los argentinos pretendían un precio especial para conseguir el aceite de ricino que soportaba altas temperaturas mejor que el lubricante común.

La respuesta del empresario Francesco Corvella derivó en un acuerdo de patrocinio. Ofreció lubricante gratis y 150.000 liras por triunfo a cambio de que los argentinos usaran una gorrita y mamelucos con la marca Lubra. Si se tiene en cuenta que el grupo había pagado 100.000 liras por el camión Dodge-Guerrero con el que se trasladaba a las carreras, la cifra ofrecida por Corvella era tentadora.

Luego de las victorias en San Remo, Pau, Perpignan y Marsella, el proveedor tenía que abonar 600.000 liras. Fangio fue dos veces a buscarlo pero no tuvo éxito. Pensó que el empresario estaba evitándolo para no honrar el compromiso. Sin embargo, en la tercera visita lo encontró, cobró lo prometido e inició una amistad con Corvella.

Luego de su media docena de victorias en diez carreras en Europa, Fangio regresó a la Argentina en agosto de 1949. Campos, en cambio, se quedó y corrió en Monza con una Maserati. El equipo argentino había acordado que la temporada estaba concluida y al Chueco le disgustó la actitud de Campos, quien sostenía que el coche usado era de la fábrica.

Sin embargo, cuando volvió al país el distanciamiento fue definitivo. Convocados por Eva Duarte en el Ministerio de Acción Social, la mujer de Juan Domingo Perón les comunicó a Fangio y Campos que el gobierno pretendía regalarles las Ferrari con las que habían corrido.

El Chueco, según contó, se negó a recibir tal obsequio: consideraba que los autos eran del equipo argentino, y que éste debía seguir enviando corredores a Europa.

La primera carrera de Fórmula Uno con el formato de Campeonato Mundial fue el 13 de mayo de 1950 en Silverstone. Una válvula defectuosa dejó a Fangio fuera de concurso al tiempo que los italianos Giuseppe Farina y Luigi Fagioli, y el inglés Reginald Parnell completaban el 1-2-3 de Alfa Romeo. Una semana después del opaco comienzo, se corrió el Gran Premio de Mónaco.

Antes de su estreno en Mónaco, en la víspera del Gran Premio, Fangio visitó el club organizador y se entretuvo mirando fotos de ediciones anteriores. Una le llamó la atención. Había sido tomada en 1936. En la chicana, durante la primera vuelta, se habían enganchado varios autos: los W25 de Louis Chiron y Manfred von Brauchitsch, el Alfa Romeo 8C de Farina y la Maserati 3,7 litros de Eugenio Siena.

Los paredones del revirado trazado callejero hacían imposible saber si algún auto entorpecía el camino más adelante. En esa carrera del ´50, Fangio marchaba en punta cuando vio una bandera amarilla levantada en la zona del puerto. De un vistazo entendió que nadie lo miraba y que todos estaban atentos a lo que ocurría más adelante. Entonces supuso que algo había sucedido en el Bureau de Tabac.

Y la fotografía que había visto se reveló como una aparición en su memoria. Así pudo anticipar el choque múltiple que dejó varios participantes atascados y fuera de carrera, pasó por el lugar sin quedar atrapado y obtuvo su primera victoria oficial en Fórmula Uno.

Luego de la ceremonia de premiación que contó con la presencia del príncipe Rainiero, Fangio fue al hospital en el que estaban internados Alfredo Pián y José Froilán González, los pilotos de la escudería argentina Achille Varzi.

Pián se había fracturado una pierna durante un despiste en la curva del Casino y no corrió. El Cabezón sufrió quemaduras en los brazos y la espalda al quedar empapado en combustible luego de que se saliera la tapa del tanque de su Maserati, consecuencia del topetazo con el que se abrió paso en el despiste múltiple.

Dos días después de la carrera, Fangio quitó los asientos de atrás y del acompañante del Alfa Romeo que la fábrica le había dado para su movilidad, ajustó la camilla para trasladar a Pián con su pierna enyesada y lo llevó al Instituto Rizzoli de Bolonia, especializado en ortopedia.

A Froilán lo derivaron dos días después a Novara, Italia, donde quedó internado en una clínica con especialistas en quemaduras. Fangio pasó buen tiempo viajando de un lado a otro por Módena (sede del equipo), Bolonia, Novara (lugares en los que se recuperaban sus compañeros), Galliate (donde vivía) y la sede de cada carrera.

La marca inicial que el Quíntuple dejó en las calles del Principado se volvió huella años más tarde. En sólo cuatro presentaciones, en 1950, 1955, 1956 y 1957, logró cuatro records en clasificación, cuatro vueltas rápidas en carrera, dos victorias, un segundo puesto y un abandono mientras lideraba en 1955 con Mercedes-Benz. Otra conquista.

Martín Urruty es periodista especializado en automovilismo desde 1993. Trabajó en el diario Clarín, en Radio Rivadavia, en el diario deportivo Olé y fue co-autor del libro “Fórmula 1 -50 años- La eterna pasión”. Actualmente, es co-conductor de radio en ESPN 107.9 FM, narrador de carreras en ESPN y en ESPN+ y columnista de SportsCenter, de ESPNdeportes.com y de ESPN Radio en Rivadavia. Para seguirlo en Twitter: @MartinUrruty. Consulta su archivo de columnas.

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venerdì, giugno 3, 2011

SANTIAGO HERRERO


Cari afecionados apro un piccolo post dedicato al pilota spagnolo Santiago Herrero che vinse proprio ad Ospedaletti nel 1969 nella classe 250 su moto OSSA, il motivo è una lettera inviata da un lettore che scrive da Girona (Spagna) che sta cercando di ricostruire la storia del pilota, queste le sue domande:

“… Sono un fan di Santiago Herrero, in cerca di qualche collegamento al pilota,  foto, documenti e programmi di gara ai quali ha partecipato. Sto cercando anche, informazioni sulle quattro gare del 70 a Rimini 14-15 maggio 1970, Modena GP 21-22 maggio, Premio Internazionale di Riccione Italia 29 - 30 maggio e il GP di Cesenatico “Trofeo Shell” 11-12 aprile….  Mi auguro sinceramente che mi possiate aiutare, vi mando i saluti di Girona, in attesa di vostra risposta, ciao…”

Grazie in anticipo per le vostre eventuali risposte!
Luca

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lunedì, settembre 29, 2008

RAMÓN TORRAS FIGUERAS

Ramon Torras. Gp Ospedaletti 1965
San Remo – Ospedaletti, su última victoria.

Una semana antes de Comarruga, Torras ha ganado su última carrera en el XV Trofeo Internazionale de San Remo, una clásica de la temporada italiana con lo más granado de la época en su cartel, incluidos Hailwood y Agostini con las MV 500 oficiales. Ramón es muy apreciado y cotizado en Italia; le pagan primas de salida veinte veces por encima de lo que recibe en España, pero no corre por dinero, nunca lo ha hecho. Su interés es hacer el máximo de carreras internacionales, medirse con los grandes nombres del Mundial, intentar ganarles a pesar de las diferencias de potencia. Con su arrojo ya se ha hecho un nombre de prestigio en el “Continental Circus”.

Desde mediados de marzo está de gira: cada fin de semana corre una carrera internacional incluidos dos Grandes Premios: Módena, Riccione, Cervi-Milano Marítima, Imola, GP de Alemania (Nurburgring), Cesenático, GP de España (Montjuïc), Madrid (El retiro) y San Remo, siempre en dos categorías, 125 y 250 con las Bultaco TSS que le atiende su fiel y devoto mecánico Paco Mesa. Juntos viajan por Europa a bordo de su flamante Seat 1400 familiar tirando de un voluminoso remolque con las motos y recambio.

Tras San Remo, deja escrito en su último informe a F.X. B: ”Con la moto de 125, hacia la séptima vuelta me quedé sin freno trasero. A mitad de carrera empezó a ir mal (daba la impresión de que el muelle situador de marchas no funcionaba correctamente), a la penúltima vuelta ya sólo entró la primera y así terminé. Si todo hubiera ido bien, quizá hubiera podido terminar primero (porque Villa tambien tuvo un pequeño fallo) y si no me hubiera pasado lo del cambio a la penúltima vuelta, seguro hubiera terminado segundo porque llevaba quince segundos al tercero”. A pesar de todo, sube al podio y poco después vence la carrera de 250cc con autoridad por delante de las Aermacchi oficiales de Renzo Pasolini y Gilberto Milani. Aquél mismo día debutan, se escapan y rompen, las nuevas Mondial bicilíndricas de dos tiempos con válvula rotativa y refrigeración líquida, motos muy veloces diseñadas por Francesco Villa y que acabarán en Montesa en manos de José María Busquets y Salvador Cañellas. Pero eso es una historia posterior a Ramón Torras.

Este triunfo, el último de su vida, lo recoge en su informe con un escueto comentario: ”A la segunda vuelta de 250 se rompió en cuentavueltas, por lo demás la moto fue bien”. Su modestia le impide extenderse en detalles grandilocuentes. Su trabajo es correr carreras y ganarlas. En San Remo ha hecho su trabajo con eficacia, tiene motivos para estar exultante, pero esa forma de ser de Ramón no le deja ir más allá de lo que ha escrito.

Biografía por Carlos Dominguez
Extraída de “Formula Moto”